FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
A
través del presente proyecto de ley venimos a proponer la catalogación con
Nivel de Protección Estructural a los inmuebles que conforman el Hospital de
Infecciosas “Doctor Francisco Javier Muñiz”; institución médica de carácter
público que presta desde hace más de 100 años asistencia pública a miles de
pacientes.
El
23 de diciembre de 1882 se habilitó oficialmente la “Casa de Aislamiento”,
situada en las calles Paraguay y Azcuénaga conocida como la Quinta de Leslie,
establecimiento especializado para asistir las enfermedades contagiosas, dado
que el “Hospital de Hombres” (hoy de Clínicas) no podía cubrir la demanda de
servicios y había sido decretada su clausura. Por otra parte, el “Lazareto San
Roque” debía prestar sus servicios como hospital común en vez de recibir
dolencias epidémicas.
Tal como se señala en las Memorias de la
Municipalidad de Buenos Aires 1893-1894, esta institución comenzó a prestar
servicios sanitarios fundada en la importancia higiénica y los progresos
epidemiológicos que daban cuenta de la conveniencia de aislar a los pacientes
afectados por enfermedades transmisibles en hospitales especiales, como
práctica profiláctica adoptada por la asistencia pública contra el contagio de
la población.
A su vez, la Casa de Aislamiento respondía a
una realidad sanitaria de la Ciudad en la cual se hacía evidente el aumento de
enfermedades y del número de enfermos. Según las estadísticas de la
Municipalidad de 1910, expresadas por el Doctor José Penna, las enfermedades
infecciosas más frecuentes registradas en el hospital durante el período
1883-1910 fueron, entre otras: sarampión (especialmente en las estaciones de
invierno y primavera), tuberculosis pulmonar, viruela, fiebre tifoidea y
difteria.
En
el transcurso del año 1883, la Intendencia de Torcuato de Alvear, adquirió el
predio situado en las calles Entre Ríos, Matheu, Camino Alsina y Patagones,
para dar comienzo a la construcción de dos pabellones de madera, emplazados
sobre un terreno elevado de cinco manzanas cuadradas de superficie, con el
objeto de trasladar la Casa de Aislamiento, atento la necesidad de ampliar el
servicio sanitario que, hasta ese momento, brindaba la institución (Memoria de
la Ciudad, 1893-1894).
En Abril de
1886, el entonces Director de la Asistencia Pública, Doctor José María Ramos
Mejía, dispuso el traslado de la Casa de Aislamiento, para reforzar el
servicio en la Ciudad como centro de hospitalización de enfermedades
contagiosas y estación de saneamiento y desinfectación, a partir del
alejamiento y/o destrucción de los sitios u objetos contaminados del hospital
y del Municipio.
Según describe
el Doctor Penna en la Memoria de la Administración Sanitaria y
Asistencia Pública de la Ciudad de Buenos Aires (1910), el nuevo emplazamiento
no presentaba en su apertura, los requerimientos suficientes en la disposición
de salas y dependencias.
En el año 1893,
siendo Director de la Asistencia Pública el Doctor José Ayerza, se conformó
una Comisión que confeccionó el plano del nuevo proyecto del Hospital, de la
que participó el Doctor Penna.
El conjunto
hospitalario receptó en su concepción el pensamiento higienista, inspirado en
las ideas reformistas de la Europa del siglo XIX que sostenían Owen, Fourier y
Garnier, entre otros autores; destacándose un
sistema de pabellones, distanciados y vinculados entre sí por senderos y
jardines circundantes para la curación y prevención de
enfermedades, mediante la acción benefactora de la luz natural,
los ambientes ventilados y el uso adecuado y estético de la
vegetación como entorno sanitario de la institución hospitalaria.
Esta organización debía permitir la articulación
de la dinámica grupal o individual de cada pabellón, contando con los
servicios necesarios para el desenvolvimiento propio de provisión y
sostenimiento de alimentos, remedios e insumos y, al mismo tiempo, la relación
estrecha entre pabellones en caso de extremas exigencias epidémicas.
El Doctor Penna,
como Director del Hospital, destacó en la Memoria de la Municipalidad (1910)
sus impresiones y fundamentos en relación a la distribución del
establecimiento y la importancia de contar con tres departamentos principales
con divisiones de aislamiento, y uno central en donde emplazar los servicios
administrativos, farmacia, ropería, cocina en la parte media del terreno,
construyendo un centro de abastecimiento y “zona neutra central” que
permitiera al personal vivir en ese sitio.
El asilamiento
entre pabellones y con el exterior se debía complementar con la contención de
un muro perimetral y el tratamiento de áreas verdes libres a través de
arboledas perimetrales, a diferentes alturas, a fin de conformar barreras o
filtros vegetales para purificar la atmósfera, higienizar el ambiente y
embellecer el entorno hospitalario.
El higienismo se incorporó teóricamente a la planificación paisajística de
Buenos Aires a través del “árbol” como instrumento sanador de la urbe;
primando en la intervención de espacios públicos: jardines, plazas y parques.
Esa sociedad,
aún sin contar con antibióticos y afectada por epidemias urbanas, pensó en los
espacios verdes de los hospitales como ámbitos de sanación y ambientes
restauradores de la salud, concepto que aplicó, entre otros establecimientos
de la asistencia pública, al Hospital Muñiz.
El nuevo
proyecto del Hospital fue aprobado en agosto de 1894, bajo la Intendencia del
Doctor Federico Pinedo, en la cual se adquirieron, más tarde, dos terrenos
contiguos que se incorporaron al conjunto general proyectado, ampliando
principalmente la capacidad con una sección más destinada al tratamiento de la
tuberculosis.
Tal como se
indicara en el plano definitivo, expuesto en la Memoria de la Administración
Sanitaria y Asistencia Pública de la Ciudad de Buenos Aires (1910), el terreno
del Hospital quedó zonificado en 5 Secciones (A, B, C, D, E).
Los
pabellones del Hospital se edificaron con orientación noreste - sudoeste para
aprovechar la luz natural durante la mayor parte del año, distanciados pero
comunicados a la vez por jardines perimetrales.
La sección
A agrupaba, en 16 salas, a los enfermos de fiebres eruptivas y piel para
hombres y mujeres. La Sección B constaba de 7 salas para enfermos de viruela.
La Sección C tenía 3 salas para el tratamiento de la difteria y la Sección D
se integraba con 5 salas para la tuberculosis y un pabellón de presos.
La Sección
E agrupaba 9 salas que brindaban servicios de atención de enfermedades como:
fiebre tifoidea, lepra, conjuntivitis granulosa, tiña, sarna y coqueluche. En
la misma sección se agruparon los pabellones de Entrada y Distribución de
Enfermos, Salas de Observaciones, Salitas de Desinfectación, Administración,
Farmacia, Ropería, Depósitos y Domicilio del Personal, Cocina, y Despensa,
Pabellón de Hermanas, Capilla, Laboratorio, Depósito de Cadáveres,
Instalaciones eléctricas, Caballeriza, Depósitos, Lavaderos y, entre otros,
Estufas de Desinfectación.
El 20 de
septiembre de 1901, se inauguró en el Hospital la “Escuela Interna para Niños
con Enfermedades Infecciosas”, con el objeto de brindar educación a aquellos
pequeños que permanecían durante largo tiempo apartados y segregados de la
sociedad.
El Hospital Muñiz, como centro asistencial, ha sido escenario de las
epidemias de parálisis infantil o poliomielitis en la década del ’50 y del
brote de sarampión ocurrido a fines de los ’60 y ha actuado a partir de la
década del ’80 como centro de referencia, formador de recursos humanos y
colaborando a nivel nacional en la elaboración de normas para la atención
médica, el diagnóstico, el control y la prevención de las enfermedades
transmisibles, en las siguientes situaciones sanitarias críticas:
1980 - 1989
§
Pandemia VIH-SIDA: primer hospital del país en asistir y estudiar esta
enfermedad;
§
Rebrote de tuberculosis coincidente con la situación mundial;
§
Emergencia de la tuberculosis multirresistente.
1990 - 1999
§
Epidemia americana de cólera;
§
Epidemia americana de dengue;
§
Emergencia en la región del síndrome pulmonar por hantavirus;
§
Brotes epidémicos de leptospirosis en el conurbano bonaerense;
§
Emergencia de una nueva rickettsiosis en el NOA.
2000 - hasta la fecha
§
Intentos de bioterrorismo (Ántrax) con Bacillus sp símil al antrhacis;
§
Probabilidad de introducción del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS);
§
Probabilidad de introducción de la influenza aviar;
§
Brotes de dengue en todo el norte argentino y dengue hemorrágico en
zonas fronterizas;
§
Brotes de leptospirosis en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y
Buenos Aires;
§
Brote de fiebre amarilla en el NEA;
§
Brotes de leishamniosis en el NEA y particularmente leishamniosis;
§
Reemergencia de la rabia urbana;
§
Corrimiento de la frontera de fiebre hemorrágica argentina;
§
Emergencia de una nueva rickettsiosis en la provincia de Buenos Aires.
En la actualidad, el Hospital Muñiz es un hospital monovalente especializado
en enfermedades infecciosas, con prevalencia de pacientes afectados con
tuberculosis y vih/sida, brindando atención médica, asimismo, en casos de
botulismo, leptospirosis, tétanos y lepra; contando con un cuerpo profesional
que es considerado el más importante a nivel nacional en su especialidad.
Como tal, es centro de referencia, en el tercer nivel de atención, para los
tres Subsectores del Sistema de Salud de la Ciudad de Buenos Aires (público,
de la Seguridad Social y Prepagas), del Conurbano Bonaerense, interior del
país y países vecinos; siendo la población que se atiende en el hospital
mayoritariamente de escasos recursos.
En ese carácter, siempre tuvo una cultura basada en la oferta diagnóstica,
prestacional y técnica, en la docencia e investigación científica apoyada en
la avanzada tecnológica del recurso humano, insumos y aparatología de punta
con la que llevó adelante su tarea.
La actual situación de falta de insumos, de retraso de designaciones de
personal con concursos ganados (aún por bajas vegetativas), deterioro edilicio
y otras circunstancias que afectan su funcionamiento, colisionan con la
creciente demanda para con sus servicios, habida cuenta del incremento de
patologías infecciosas en todos los estratos, la creciente cantidad de
población que sólo depende del Subsector Público y la escasa respuesta que, en
muchos casos, los pacientes obtienen de los otros dos Subsectores del Sistema.
A pesar de la opinión de algunas corrientes sanitaristas respecto de la
pérdida de vigencia de los hospitales monovalentes, el Sistema de Salud de
nuestra Ciudad y del país mismo no cuenta con una red adecuada por
distribución geográfica, capacidad de respuesta y comunicación entre
efectores, situación que se suma al déficit de insumos y de recursos humanos.
Es así que la vigencia de un centro monovalente con las características del
Hospital Muñiz, sus antecedentes, historia y excelencia técnica y profesional,
se torna imprescindible dado que es el único efector capaz de dar respuesta a
un sinnúmero de afecciones y situaciones patológicas endémicas y epidémicas.
Sirvan como ejemplo de lo anterior, los siguientes datos: a) anualmente se
atienden más de 120.600 consultas en Consultorios Externos, algunas únicas en
su tipo: Parasitología, Dermatología, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS),
Micología, Patología del Viajero, Zoonosis, Promoción y Protección de la Salud
y otras; b) han sido asistidos por guardia durante el año 2007 más de 14.100
pacientes; c) la internación cuenta con 319 camas en las cuales fueron
asistidos durante el año pasado más de 4.300 pacientes todos ellos
domiciliados en más del 50%, en el Conurbano Bonaerense, Provincia de Buenas
Aires, resto del Interior del País, sin excluir casos de Países limítrofes que
son derivados o autoderivados.
El Hospital cuenta con Consultorios Externos Centrales, y los pertenecientes a
las salas de internación de pacientes con VIH para su seguimiento. Posee
consultorios de las siguientes especialidades: parasitología, micología,
dermatología, traumatología, pediatría y adolescencia, hepatopatía,
oftalmología, odontología y alergia, todas estas con orientación infectológica.
Dentro del Hospital funcionan las Cátedras de Infecciosas y de Neumonología de
la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, se realizan los
Cursos Superiores de Enfermedades Infecciosas y de Tisioneumonología y se
dictan las residencias en Infectología, Dermatología, Enfermería Infecciosa y
Microbiología; todas ellas imprescindibles para la formación del recurso
humano en salud, sin olvidar el aporte de disciplinas sociales (Trabajo
social) con el abordaje transdisciplinario, (Psiquiatría, Psicología) en
patologías asociadas con las que se atienden (adicciones, marginalidad,
pobreza, etc.) que tiene el Hospital como tradición.
Funcionan como centros de referencia del país los Servicios de Endoscopía,
Micología, Virología (que realiza determinaciones para los 33 hospitales de la
Ciudad), Zoonosis (que afronta la atención de casos de dengue, cólera,
hantavirus, leptospirosis derivados desde el ámbito nacional y ocasionalmente
de países limítrofes) y Dermatología, entre otros, tanto en lo referido a la
asistencia como a los métodos de diagnóstico.
El Hospital, además, cuenta con un Servicio de Atención al Viajero, único
dentro del sistema de salud pública, que brinda atención a quienes viajan
asesorándolos sobre las medidas a tomar en cuanto a pautas de alimentación y/o
vacunas de acuerdo a lugares de destino. En ese mismo ámbito funciona la sala
de atención de patologías regionales que actúa mancomunadamente con el
servicio de zoonosis. La labor llevada a cabo por estos dos servicios junto
a Promoción y Protección fue de vital importancia para la población, en los
últimos meses, en lo relacionado a Fiebre Amarilla.
Es de destacar que el Hospital cuenta con el Departamento de Atención
Intensiva al Paciente Infeccioso Crítico (DAIPIC), compuesto por cuatro salas
de Terapias Intensivas de distinta complejidad orientadas al perfil
infectológico de los mismos, contando el Departamento con un total de 28
camas.
En relación a la atención de pacientes afectados por sida, el Hospital Muñiz
dispone de cuatro salas de adultos - una de ellas de mujeres - con 74 camas y
una para niños con 15 camas; brindándose, asimismo, atención por consultorios
externos. Dentro de ese Departamento de Infecciosas, se encuentran dos salas
de internación general de enfermedades infecciosas, una de internación de
hepatopatías, la de patologías regionales y otra de pediatría para
enfermedades infecciosas. El total de camas del Departamento es de 174.
Un párrafo aparte merecen los Laboratorios del Departamento de Diagnóstico y
Tratamiento de Referencia en el Sistema, que determinan la Carga Viral para
VIH, Hepatitis b y c, Tuberculosis Multirresistente, cd4 y genotificación
viral (SIDA) y Bacteriología para todos los Hospitales del Sistema de la
Ciudad de Buenos Aires.
La División Neumotisiología tiene a su cargo la atención de los pacientes
afectados por tuberculosis con 96 camas para hombres y mujeres, patología
altamente incrementada en la actualidad y que es atendida también por
consultorios externos. Por último, el Hospital tiene la sala de cirugía con
un total de 12 camas y las salas de dermatología con 30 camas.
Estos datos son apenas una apretada síntesis de la importante labor
desarrollada en el pasado y el presente por el Hospital y su cuerpo médico,
que lo incorporan definitivamente al patrimonio y la vida de la Ciudad de
Buenos Aires y denotan la importancia de preservarlo para el futuro.
La vigencia del sentido de la existencia de un Hospital como el Muñiz,
especializado en enfermedades infecciosas, se hace evidente si observamos que
pese a la revolución tecnológica de la industria farmacéutica, la letalidad
global de estas enfermedades está en el orden del 55%, una tasa superior a la
de la era pre antibiótica, siendo la mortalidad general por enfermedades
infecciosas en el mundo del 35%, es decir, que más de una de cada tres muertes
son de causa infecciosa. En nuestro país, como ejemplo, actualmente muere una
persona por tuberculosis cada 8 horas.
Tal como señala el Dr. Francisco Maglio en su obra “Reflexiones (y algunas
confesiones)”: A fines de 1955 cuando ingresé al Muñiz como practicante me
dijeron: “pasada la epidemia de polio, al hospital lo cierran, no es más
necesario”. Transcurrieron 53 años y la “profecía” no se cumplió.
En 1969, el por entonces Ministro de Salud de Estados Unidos manifestó que
había llegado el momento de cerrar el libro de las enfermedades infecciosas.
Sin embargo, datos recientes de la OMS advierten sobre la emergencia en los
últimos años de, al menos, 30 nuevas enfermedades infecciosas -entre ellas
hantavirus, virus de Ebola, fiebres hemorrágicas, sida, etc.- y la
reemergencia de otras que se suponían desaparecidas, como el dengue, la
tuberculosis, el cólera y el paludismo.
Y ello es así, dado que solamente con antibióticos y vacunas no se solucionará
el problema, si no se implementan políticas de justicia social y equidad en la
distribución de los recursos, con pleno empleo y acceso a la educación, en un
marco de solidaridad.
El Hospital de Infecciosas “Doctor Francisco Javier Muñiz” se encuentra
emplazado en un predio con una superficie total de 130.345,2 m2, en
una zona Equipamiento Especial (E4) (parágrafo 5.4.3.4 del C.P.U.), destinada
a la localización de usos singulares que, por sus características, requieren
terrenos de gran superficie y normas particularizadas para cada actividad,
siendo sus usos los específicos de la actividad principal de que se trate y
los usos complementarios y conexos necesarios para el desarrollo de dicha
actividad; constituyendo estos elementos los grandes equipamientos a escala
urbana y/o regional.
El Código
de Planeamiento Urbano, en su Sección 10, establece herramientas para la
protección y preservación de los inmuebles que revistan valor urbanístico,
arquitectónico, histórico-cultural y/o singular para la Ciudad. El valor
urbanístico comprende las cualidades que posee un edificio que define o
califica la trama, el paisaje urbano o el espacio público. El valor
arquitectónico, se otorga a los elementos poseedores de calidades de estilo,
composición, materiales, coherencia tipológica y otra particularidad
relevante. El valor histórico-cultural, se presenta en aquellos elementos
testimoniales de una organización social o forma de vida que configuran la
memoria histórica colectiva y un uso social actual, y, el valor singular, se
refiere a las características irreproducibles o de calidad en cuanto a los
aspectos técnicos constructivos o el diseño del edificio o sitio.
En el
predio del Hospital existen edificios hoy abandonados, cuyo destino no debe
ser la demolición ni el de continuar pasivamente en su estado deplorable y sin
definición de su rol dentro de la estructura sanitaria. Son edificios
recuperables, con valor histórico-arquitectónico, siendo prioritaria su puesta
en valor respetando los mismos y adecuándolos a las necesidades actuales del
establecimiento, vaya como ejemplo, las obras de las Salas 18/19 para
tuberculosis, la unificación de toma de muestras en el Laboratorio Central y
otras oportunamente solicitadas que se encuentran pendientes.
El cuerpo
médico del Hospital y sus autoridades han elaborado enjundiosos documentos
respecto de la situación actual y el proyecto a futuro para el Hospital Muñiz
y han solicitado - compartiendo la visión del presente proyecto - la
catalogación de sus edificios mediante Nota Nº 1498-HIFJM-2008.
El Hospital
de Infecciosas “Doctor Francisco Javier Muñiz” tiene un alto valor patrimonial
arquitectónico e histórico-cultural. Sus pabellones y jardines conforman un
concepto de unidad hospitalaria, en el cual se enfatiza la vinculación entre
salud y naturaleza propia del higienismo, mediante una composición
arquitectónica-paisajística, en donde los elementos constructivos se integran
al diseño de la trama de jardines, sus especies arbóreas y los elementos
decorativos singulares, trayendo al presente un verdadero testimonio de época
de nuestra Ciudad.
Respecto a las plantaciones del Hospital, en la actualidad se pueden observar
más de 350 ejemplares añosos y de gran magnitud que conforman el entorno verde
de los jardines, entre los que se destacan más de 190 tipas (Tipuana tipu)
como especie predominante del Hospital, y otras que bordean los
senderos y tienen su presencia en los jardines: como ejemplares de palmera
fénix (Phoenix canariensis), y arbóreos de casuarina (Casuarina
cunningamiana), eucalipto (Eucaliptus sp.), plátano (Platanus
acerifolia), magnolia (Magnolia grandiflora), pino (Pinus
sp.), paraíso (Melia azedarach, gomero (Ficus elastica) y
ombú (Phytolacca dioica), entre otras especies de árboles y arbustos,
las que confieren al conjunto una identidad característica en esta zona sur de
la Ciudad.
A pesar de lo expuesto en estos fundamentos,
existiría un plan esbozado por la gestión actual del Ministerio de Salud del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, relativo a generar en el predio un Polo
Sanitario con los Hospitales B. Udaondo y Ferrer, que conforme especialistas
consultados acarrearía problemas sanitarios que no se pueden desconocer.
Por el alto nivel de contagio que suelen tener
los pacientes que se atienden en el Hospital Muñiz, no resultaría adecuado el
uso común de elementos diagnósticos (aparatología de Rx, Ecografías,
Tomografías Computadas y otros) o de tratamiento (quirófanos, punciones y
otros), con pacientes con enfermedades digestivas y patologías crónicas
pulmonares no infecciosas.
Por otra parte, aglutinar tres hospitales en
un solo predio, traería aparejada una mayor concentración de personal,
pacientes, familiares y público en general, a la ya habitual de cualquier
centro asistencial del Subsistema Público de Salud, empobreciendo la calidad
de la atención y los servicios sanitarios prestados.
Por las
razones expuestas, Señor Presidente, a fin de preservar el Hospital de
Infecciosas “Doctor Francisco Javier Muñiz” como patrimonio público y parte
esencial de la salud, la historia y la cultura de los ciudadanos de Buenos
Aires, es que solicitamos la aprobación de la presente ley.